domingo, 15 de noviembre de 2009

EL TREN DE LA VIDA













Queda de manifiesto que
cada habitante de este planeta
parece un visitante perdido, ocupando
un espacio y sillas vacias
en el tren de la vida, viendo
pasar el tiempo, como quien contempla
el suave movimiento de las mariposas
silenciosas y alegres, con
la verdad oculta, tras la espalda
de la razon, sintiendo el
pulso de su espiritu intuitivo,
y las arrugas del alma, cada uno
luchando contra la noche sin
luna, cuando llegue la despedida
y el tren siga su partida
quedando solo en la estacion de
la muerte, deslumbrado por una
mesa, con velas y sin cena
donde no caben flores, olores
ni colores, donde el silencio
se hace perpetuo lleno de
soledad siendo el unico compañero.
ya no hay tiempo para recordar el
error colectivo, las malas decisiones,
faltas y fracasos, simbolizados en
un cuerpo imzente. es el tiempo de
cortar las cicatrices, llega el
tiempo donde muere toda esperanza.

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